Fragmentos dispersos entre micropolíticas afectivas del rechazo y la afroafectividad  

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Fragmentos dispersos entre micropolíticas afectivas del rechazo y la afroafectividad

Jess Oliveira & Yos Erchxs Piña

 

-¿Me van a dejar solx? Repliqué.

Hubo miradas de complicidad y reconocimiento de cuerpxs que viven acompañadxs por la soledad. Ella se quedó. Allí estábamos cuerpxs negrxs que bailan, twerkeaan divinamente en la frontera. Lugar difícil. Un lugar poco habitado con confortabilidad. Nuestrxs-cuerpxs liminales son lugares por donde muchxs cuerpxs-subjetividades blancan “pasan”, con pass-(h)abilidad. Dejan rastros y marcas. Pocxs se detienen co-habitar esta frontera con nosotrxs. Pocxs se atreven a quedarse por instantes, detenidxs, juntxs, en compañía en este lugar. La euforia cis-blanca, se lo impide, es esa emoción de complacencia con el cuerpo y los mandatos asignados. Esa sonrisa constante de aceptación y de miedo a quedarse en  esta(s) frontera (s) delgada y frágil como cola de pantera.

Hablamos de nuestrxs cuerpxs, generificados y racializadxs. “No quiero ser un hombre negro”, le dije. Sé lo que implica ser una mujer negra y no quiero serlo”, me dijo. Vivimos en los extremos, pero no en los extremos de la comodidad binaria. Nos preguntamos cómo generamos afectos situadxs en estxs cuerpos ¿cómo cuerpxs blancos cis se relacionan con nosotrxs cuerpxs negrxs disidentes no diversxs funcionales? ¿Cómo cuerpxs disidentes, no normativxs, racializadxs o no, se relacionan con nosotrxs? ¿Cómo tejemos redes afectivas cuando los deseos blancos-coloniales ero-exotizan nuestros cuerpxs? La náusea: “Cuando se me quiere, se me dice que es a pesar de mi color. Cuando se me odia, se añade que no es por mi color… Aquí o allí soy prisioneirx.” recordamos a nuestro amigo Fanon y decidimos hablar desde nuestras subjetividades negras sobre las micro-politicas-afectivas del rechazo, sobre esas vinculaciones sexoafectivas que nos marcaron y que hicieron que dejemos marcas en otros afectos.

No estamos hablando desde el lugar de la autoridad epistémicas de las emociones. Simplemente abrimos nuestras heridas inscritas en la piel y debajo de ella. Chocamos con la parte sumergida del iceberg, con secretos sumergidos en nuestra memoria compartida. Nuestra memoria en retazos, nuestra memoria afectiva. Esto son retazos de conversaciones afroafectivas. De espacios entre negrxs, de escucha y sanación ante las micropolíticas del rechazo. También es un ejercicio de exposición de nuestras vivencias maltrechas.

Compartir el poder de los sentimientos con lxs demás no es lo mismo que emplear los

sentimientos ajenos como si fueran un pañuelo de usar y tirar. (…). Antes de utilizar los

sentimientos eróticos es necesario reconocerlos.  Audre Lorde. Usos de lo erótico: lo erótico

como poder
Get into trouble,
get into trouble,
get into trouble with me love…
ABRA- Pull up
Hay que meterse/involucrarse/acceder afectarse con la fragilidad de estos cuerpxs aunque esté camuflada, protegida por la fuerza y saberes ancestrales. Activamos micropoliticas afectivas de supervivencia frente al Estado, a instituciones y aplicaciones del neoliberalismo afectivo 2.0
“Te admiro. Siento no poder corresponderte.”

zonificación de los afectos. Separación del amor-deseo. Friend-zone. El apartheid emocional. Lugar de condescendencia afectiva.  La blanquitud me imposibilita acceso y gozo  a/de los afectos. La blanquitud: macro burbuja de construcción de los deseos para los cuerpxs blancxs y de ero-exotización de los cuerpos negrxs/racializadas. Las micropolíticas del rechazo nos quitan el poder, la fuerza.  Las micropolíticas del rechazo nos engloba en una esfera que nos convierte en el fetiche hiper-erotizadx o la medalla de honor de lxs progres blancxs que anhelan un cuerpo negrx/ etnoracializado/”de color ” en su cama, como proyecto “político” o como puntaje en su trayectoria de activismo de lo políticamente correcto, para ganarse el cielo de la izquierda blanca.

Le dije: Creo que la atmósfera sexoafectiva no debe restringirse a un solo cuerpo-espacio.  inmediatamente ha venido el rechazo. Siento el miedo de la gente, como si yo no sintiera miedo al manifestar afectos, atracción. La fácil salida de decir: “es que es muy difícil para mí”, como si yo estuviera en la cresta de la ola de la revolución sexoafectiva y no esté igual dando pasos torpes para encontrar tranquilidad-afectos. Parece utopía, pero créeme, cada vez más siento los golpes de la normatividad: hetero-homo-trans-queer monogámica exclusivista o poliamorosamente blanca, separatista de afectos-amor-deseo. En la economía afectiva siempre quedamos con menos, aunque siempre estamos poniendo energías en la cadena productiva de afectos, producimos plusvalía y somos expropiadas de esta producción. Es la dinámica esclavista-colonial. La plantocracia afectiva mantiene vivo el capitalismo afectivo blanco. Incluso la acción de escribir este texto afectivamente entre dos cuerpxs negrsx forma parte de un trabajo -no remunerado, ni reconocido-que implica, gestión emocional y de los afectos en nuestras relaciones con cuerpx blancxs y racializadxs, normativos y/o disidentes.

“– pero tú eres palmitera, por eso estás sola”

Para degustar el palmito, el corazón blanco de la palma, hay que destrozar el cuerpo de la planta. Matar y extraer el corazón blanco. El deseo está allí en el palmito. El palmito es retirado por manos esclavizadas, el palmito es caro, es muy deseado.

“Palmitagem” es un término en boga en Brasil y designa el acto/opción/vicio/deseo de personas negras en relacionarse sexoafectivamente con o solamente personas blancas. Colonización de nuestrxs deseos.

-Tengo pareja. Es blanca. -Me dijo. Hablar de tu pareja blanca es violento. Es lanzarme a la supremacía blanca y a la hegemonía de los deseos, y no darme un lugar. Es plantear que no exista otro lugar fuera del deseo de la blanquitud. Es nadar en la hegemonía, en las cómodas aguas blancas con el  privilegio de ser amadx y deseadx.

La crítica es obviamente válida y cuestiona la manera racializada y racista que nuestros sentimientos son construidos, re-producidos y vividos. Pero es también un término usado para juzgar, monitorear nuestros cuerpxs y para culpabilizar el/la individux racializadx y decir: “tus deseos no son tuyos”. Tus deseos son como los procesos coloniales de extractivismo hecho cuerpx: extraigo la planta, fragmento, consigo lo que “me genera placer”.

¿Habilitamos/desabilitamos nuestros deseos hacia las personas blancas?¿En qué medida esto es efectivo y de qué manera no somos castradxs al decidir no relacionamos sexo-afectivamente con personas blancxs? ¿Cómo juegan y cuáles son los efectos entre la soledad impuesta a nuestros cuerpxs y mentes, el deseo colonial y el rechazo constante? ¿Qué pensar/sentir cuando somos el cuerpx del deseo de una persona y luego somos cuerpxs sustituidxs/sustituibles por gente blanca? ¿Cómo sentirnos cuando somos la primera relación sexo-afectiva negrx/racializada de una persona blanca, y ellxs argumentan que “tienen que hacer un esfuerzo por desconstruirse” para estar con nosotras? ¿Cuánto trabajo emocional implica esto para nosotrxs? ¿Acaso eso que no implica un doble esfuerzo, gestionar sus procesos y los nuestrxs? ¿Cómo traducir los deseos desde personas blancas que vienen cargados de eroexotización?

“Tengo que traducir

mis propios temores

Mediar

mis propias debilidades.

Tengo de ser la puente a ningún lado

más que a mi verdadero ser.

Y después seré útil”.

Kate Rushin

En el heterocapitalismo neoliberal de la supremacía blanca, los afectos son distribuidos como todas las mercancías…

Ya no me convencen las lágrimas.

Este texto te afecta, me afecta. Es reparación afectiva. Redistribución del dolor y redistribución de las lágrimas. No “poseemos el privilegio de la tranquilidad”, me dijo un amigo negro mientras intentábamos juntar dinero para comprar algo de comida. La tranquilidad está desigualmente distribuida. La persona blanca poseedora de estabilidad financiera-económica lleva inmediatamente a gozar de cierta estabilidad emocional, esta persona muchas veces es la única disponible para escucharnos, ofrecernos cariño, prestarnos dinero -que no sabemos si lograremos devolver-, ofrecer un espacio para dormir, cocinar para nosotras, más aún si hay afecto compartido y nosotrxs estamos/vivimos en condiciones de precariedad, en la diáspora negra constante, sin empleo, sin beca de estudios, sin herencia. Esto no es victimismo negro, cariño, es dejar en evidencia los privilegios de las personas blancas con quien compartimos afectos. Acá se espesa el chocolate, diría mi madre: Es (in)justamente una persona blanca la que muchas veces ofrece condiciones materiales, emocionales. ¿Y que pasa por nuestrxs cuerpxs cuando nuestrxs “amores” y afectos blancos privilegiados financeramente, académicxs, con pasabilidad green card-Schengen, no nos ofrece ayuda porque somos negrxs fuertes y “empoderadxs”, como sobreviventes? ¿Hasta cuándo durarán estas fuerzas? ¿Que implica emocionalmente tener tanta fuerza?

La disección de nuestros cuerpxs

“No quiero teorizar. Que hablen nuestros deseos.”

Lo erótico es un espacio entre la incipiente conciencia del propio ser y el caos de los sentimientos más fuertes. Es una sensación de satisfacción interior que siempre aspiramos a recuperar una vez que la hemos experimentado. Puesto que habiendo vivido la plenitud de unos sentimientos tan profundos y habiendo experimentado su poder, por honestidad y respeto a nosotras mismas, ya no podemos exigirnos menos. Audre Lorde. Usos de lo erótico: lo erótico como poder

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Quitar lo erótico de nuestrxs cuerpxs es animalizarnos/ hiper erotizar nuestros cuerpxs, “bestializar nuestrxs deseos”, es animalizarnos. Esto es racismo/especismo. ¿Que pasa cuando separan nuestro cuerpo de nuestras cabezas? Cuando nos quieren solamente para sexo o cuando nos quieren como la cereza negra del pastel?¿Qué pensar/sentir cuando valoran nuestros pensamientos pero “no somos lo suficientemente atractivxs” para generar deseos? ¿Cómo relacionarnos para sentir placer mutuo sin que en algún momento seamos bestializadxs? Queremos compartir nuestrxs cuerpxs, nuestras texturas, cosas preciosas, tan preciosas como nuestros deseos: nuestros pensamientos, ideas, miedos, vulnerabilidades. Si reflexionamos sobre lo que sentimos/vivimos con nuestros afectos negrxs nos rechazan, por “blanqueadxs”, o porque somos demasiado “sensibles”, “inteligentes”, o por poco atractivas, o todas las anteriores. Cuando lo compartimos con personas blancas hay cortocircuito y poca interlocución. Siempre tenemos que demostrar que pensamos, que sentimos que no solo somos cuerpx. O siempre tenemos que demostrar que somos cuerpxs deseables, que no solo pensamos, criticamos. Siempre vivimos el vaiven de las olas para aprender a relacionarnos con otrxs cuerpxs. Siempre estamos en esta encrucijadas afectivas bastante caudalosas, nadando con las energías de Oxum.

Nosotrxs no creamos significados tanto cuanto los reproducimos.

Sharon P. Holland

Escribimos desde la constatación de que la ilógica racista todavía habita nuestros corazones/cuerpxs/deseos. Nosotras también rechazamos afectos-sexo, incluso aquellas provenientes de cuerpxs racializadxs. Este encuentro afroafectivo generó entre tantos afectos, este texto, es una energía potente que desestabiliza esta ilógica y que nos lleva a sumergirnos en la arquitectura de nuestros deseos manchados, despigmentados, pigmentados, mezclados.

¿Puede el sentir/pensar los ‘deseos’ ser una práctica antirracista? Creemos que sí, y que estas conversaciones sobre nuestras vidas eróticas y (nuestras) prácticas racistas sean un ejercicio y un camino para nadar y disfrutar(nos) (en) las aguas de la madre Oxum.

 


Publicado en la página de hysteria

 

 

Por Jess Oliveira & Yos Erchxs Piña

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