"Voguing is not white, honey"

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by iki yos piña narváez / @parchitapower

Llevo varios años en la diáspora por estas tierras hostiles y ha sido complejo el relacionamiento afectivo y de activismo con el mundo “queer blanco” y la escena “queer” blanca-española . Su amnesia colonial les impide asumir la posición que ocupan en este mundo, también la violencia racial que disparan, así ellxs no lo quieran, y lo difícil que les resulta entender que son herederxs de un sistema colonial que les sigue beneficiando. España se vende como tierra tlgbq+ friendly; España y sus ciudadanxs blancxs creen que porque un hermanx negrx haya ganado Operación Triunfo, España no es racista. España y sus ciudadanxs blancxs creen que porque una persona trans española participe en el concurso Miss Universo, entonces, España ya no es tránsfoba. Cuando España es las dos cosas al mismo tiempo.


Así se pinta el “ballroom blanco” español:  homonacionalista, bañado en “pinkwashing”. Todo esto en un contexto soportado por toda una arquitectura racista del reino de españa (ley de extranjería, políticas de criminalización a la población migrante, dificultad para el acceso a la salud de las poblaciones no blancas ilegalizadas por España…). Esto  imposibilita cada vez más la existencia de cuerpos disidentes sexuales, migrantes en este territorio. Aun así, vivimos y nos encontramos en pequeños lugares para bailar, para maquillarnos, para cuidarnos, para hacernos la “manicure”.


Siempre me he hecho las uñas con una amiga boliviana brasileña, Kalinka en @sykaly y allí conocí a @eumcara, su hijx, unx artista increíble vinculadx al mundo “voguing” y del fashion, que luego me vinculó con @ndongluis que también transita fantásticamente por esas pasarelas convirtiéndose en referente para nosotrxs. Le pregunté a @eumcara si conocía a personas no blancas que estén en la escena “voguing” de Madrid y me dio el contacto de @Galaxilaperla. Había oído y visto la práctica del “voguing” en espacios mayoritariamente blancos, cisnormativos y me resulta difícil desplazarme por esos lugares que nos colocan constantemente en riesgo. No obstante, valoro que existan grupos “voguing” y que reúna a cuerpxs disidentes que hagan honor a esta cultura, más aún cuando hermanxs migrantes están allí.


Días después, me encontré con @Galaxialaperla en un concierto de unas travestis negras brasileñas a quienes tengo mucho cariño, Linn-da quebrada y Jupa-do barrio. Allí le comenté de hacer un encuentro para “aproximarnos al mundo de voguing”, sin tener ni un jurado blanco, ni un cuerpo blanco que “nos enseñe” cómo posar, “cómo caminar”, “cómo mirar”. Bastante disciplinamiento blanco colonial sobre nuestros cuerpos hemos recibido. Bastante “pinkwashing” español hemos tenido que evadir para vivir.


Nos juntamos aquella tarde a reconocernos, nos atrevimos a lanzar un runway a nuestro estilo, nos “equivocamos” sin miedo, nos atrevimos a reírnos de nosotrxs mismxs y posar y no ser observadas por los cuerpxs que marcan la norma, prototipos de la belleza blanca eurocéntrica. Nos juntamos en un espacio afectivo de complicidades, migrantes, negras, cuerpxs diaspóricos de las ex colonias. Cuerpos desobedientes.  

Una forma de resistir de las comunidades migrantes, diaspóricas, personas negras, afrodescendientes es atrincherarnos. Encontrarnos y darnos apoyo para vivir. Los grupos que resistimos a la dictadura blanca hetero-cis-sexual siempre nos aquilombamos. Esto implica hacer uso de tecnologías ancestrales de organización política y de resistencia ante la masacre y el genocidio negro que aún continúa y más en tierras blancoeuropeas. Las personas trans, lxs travesti, lxs bolleras, lxs maricxs, lxs gender questering, siempre nos buscamos, como diría un amigx trans, Duen Sachi, “ para inventarnos un cuerpx”.


Y nos inventamos un cuerpx para vivir, o al menos para intentarlo. Para salir a la calle, para intentar acceder a un empleo, inclusive para intentar ser amadxs. De este afán de existir colectivamente nace el “voguing” en los años 60-70 en EE.UU. Esa es la historia hegemónica que es narrada desde espacios geográficos del norte por cuerpxs travestis, trans, drag-queen, migrantes, de comunidades negras y latinas; pero que también en territorios del sur global existían esos espacios de encuentro y solidaridad de las disidencias sexuales. Es una historia pendiente por reconstruir.


Mi vida en sí misma  es un “ballroom”,
es un gran “stage” donde hacemos “runway” para intentar tener “la mejor puntuación”, no porque queramos un trofeo y el mandato obligatorio neoliberal “del éxito”, sino simplemente porque queremos vivir. Nunca había practicado “voguing” en condiciones de afectividad. No pertenezco a la escena “voguing” madrileña ni me interesa pertenecer. Vivir a diario como persona trans, negrx, sin papeles y hacer trámites de extranjería en las oficinas de Aluche en Madrid o tener, algunas veces, “gender passing” en las redadas policiales antimigrantes son las únicas prácticas de “voguing” que he tenido.


Black trans lives matter no es solo un hashtag

Hace pocos días comencé a recibir ataques racistas por Instagram a partir de la convocatoria a un taller de voguing que estaba dirigido solo para personas no blancas que ofrecía @galaxialaperla. Varias celebrities blancas del mundo voguing blanco español se escandalizaron. Me/nos acusaban de “racismo antiblanco”. Esa discusión no la voy a dar. Ya muchas de mis hermanas se han encargado una y otra vez de explicar que el racismo antiblanco no existe.


Me llenaba racistas y tránsfobos, con una intención nada distinta a lo que busca la ley de extranjería con los cuerpos negrxs, migrantes que habitamos el estado español. Las deportaciones a migrantes forman parte de esa política de expulsión constante de nuestros cuerpos y está naturalizado en este país. Esas políticas del racismo estructural se hacen carne en algunxs miembros de la escena voguing blanca madrileña que usan, instrumentalizan y capitalizan una práctica cultural negra, migrante, no cisnormativa para la construcción de la hegemonía blanca española fancy, que busca ocultar su racismo con glitter.


¿Qué significa que personas blancas normativas amenacen a cuerpxs migrantes y trans de no poder entrar a ballroom de voguing? ¿Qué significa que esta escena madrileña esté dominado por personas blancas cuando esta práctica históricamente le pertenece a comunidades negras, migrantes, racializadxs? hace algunos meses se organizaba una kiki en Madrid, le comente a @abby_abby_trendii_doll, una queen jamaiquina que podríamos ir juntas y con otrxs amigxs. Hice un llamado de Trigger Warning y le dije que es un espacio mayoritariamente blanco. Acto seguido me dijo: “voguing is not white, honey”. snap!!!


La mayoría de los cis-gays blancos viven consumiendo productos mediáticos de la cultura trans negra: Paris is Burning, RuPaul’s Drag Race o la serie Pose, entre otros. Viven apropiándose de gestos, estéticas, prácticas y códigos que provienen de espacios negros y trans. Estxs blancxs viven fantaseando una supuesta igualdad entre “todxs”, siempre hablando desde su privilegio racial que les da facilidades para danzar en el mundo del capitalismo rosa del que ellxs son beneficiarixs y en el que su vida no está en riesgo.


Blancxs voguers que me envían mensajes racistas por oponerse a nuestro derecho de juntarnos, viven haciendo uso del privilegio de la movilidad, viajando con sus pasaportes españoles a seguir participando en espacios internacionales de disidencias sexuales de personas negras y con todo esto, siguen disparándonos su racismo y su transfobia.


Una amiga brasileña @calcinhatreta dice que los europeos blancos sufren de “ignorancia caucásica”. Olvidan su pasado colonial, piensan que el colonialismo es cosa del pasado y que no se reactiva constantemente en sus prácticas cotidianas. Ignoran el mundo de jerarquías sociales creados por ellxs.

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Recibir mensajes violentos, tan violentos como la violencia estructural de Europa, genera bastante miedo y desborda mi ansiedad racial, al mismo tiempo que me lleva a imaginarme cada vez más juntxs, cada vez más protegiéndonos ante los ataques de la supremacía blanca española. Y este cuidado se extiende porque lxs cuerpxs que vivimos en la diáspora nos abrazamos. Inmediatamente se activaron redes de afectos transfronterizos para dar support a @galaxialaperla.

Kiddy Smyle  artista, performer vinculadx al mundo del vouguing y miembro de la House of Mizrahi

Kiddy Smyle artista, performer vinculadx al mundo del vouguing y miembro de la House of Mizrahi

jay jay revlon  Voguer, London

jay jay revlon Voguer, London

@viniirevlon  father of the House of Revlon

@viniirevlon father of the House of Revlon


Este episodio no es un episodio aislado. Es el episodio de nuestro “everyday”. Los partidos de extrema derecha re-ocupan espacio en la política española. Las subjetividades nacionalistas se alborotan. El espacio público cada vez es más agresivo con nuestrxs cuerpxs, el espacio virtual también. Lxs homonacionalistas blancxespañoles piensan que nuestro mundo, el mundo de las personas no blancas y sexodisidentes gira en torno a ellos y cuando están fuera del foco de nuestra mirada no lo pueden soportar. Nos tienen miedo y eso literalmente se traduce en fobias: xenofobia, transfobias... Nos tienen miedo porque disputamos por este espacio, porque no les pedimos permiso para existir e inventar nuestrxs cuerpxs, reinventar nuestrxs bailes y fantasear sobre nuestras vidas.