El silenciamiento blanco es una estrategia histórica para opacar nuestras voces

 
 
 Foto Diego Paz

Foto Diego Paz

 

Salimos a marchar  para rememorar el Pride, para recordar a las negras trans que pusieron el cuerpo en Stonewall. Salimos diciendo que el Orgullo Crítico será antirracista o no será. Salimos a marchar junto al Orgullo Crítico de Madrid, un espacio mayoritariamente blanco, que cuestiona el pinkwashing  y el capitalismo. Varios grupos antirracistas y disidentes sexuales nos juntamos por las calles de Madrid para no ser complacientes con el olvido.

Es un desafío hacer alianzas con movimientos políticos de disidentes sexuales de la izquierda blanca, movimientos antifascistas, anarquistas pues siempre tenemos que negociar nuestra existencia y nuestro lugar de resistencia ante cuerpos que son beneficiarios del colonialismo y de la blanquitud. Sí, somos disidentes sexuales: trans, lesbianas, gays, bisexuales y otras expresiones de géneros no clasificables. También somos personas negras, diaspóricas, gitanas, migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas que resistimos y vivimos en el Reino de España.

Fuimos a marchar para no olvidar. Caminamos y compartimos el mismo espacio con otras personas que viven la opresión del sistema heteropatriarcal. Llegamos al final del recorrido y estábamos  a la espera. Éramos el último grupo en leer los manifiestos. El “tiempo se agotó” nos dicen lxs organizadorxs. “No pueden leer, la policía nos pide desalojar el espacio”. Esto es silenciamiento histórico. Hay voces que tienen prominencia y voces que tienen menos importancia. El silenciamiento blanco es una estrategia histórica de opacar nuestras voces y de borrarnos de la historia. No hay relaciones en el presente que no tengan relación con las prácticas racistas coloniales.

Por ingenuidad, por inocencia blanca o por alguna otra razón, la jerarquía racial segregacionista del estado racista español se remarcó al final de “la celebración del Pride”.  Somos los cuerpos a los cuales la policía persigue, encierra, deporta y asesina. Amigx blancx, la policía no viene por tí, viene a por nosotrxs. Y sí, tenemos miedo. No necesitamos un micrófono para hablar, tenemos nuestras voces frágiles que tienen resonancia en nuestros grupos afectivos. No nos callarán como históricamente han pretendido.

Este es nuestro manifiesto:

 

El Orgullo será antirracista, transfronterizo o no será

 

No estamos todas, faltan las trans asesinadas, No estamos todas, faltan las trans y las disidentes sexuales que Europa deportó. No estamos todas, faltan los cuerpos encerrados en los Centros de Internamiento de Extranjeros. No estamos todas, faltan lxs hermanxs desaparecidas por el feminicidio, travesticidio... No estamos todas, faltan las hermanas sin papeles que, en este estado policial,  tienen miedo de transitar en el espacio público, por temor a ser apresadas. No estamos todas, falta Mame Mbaye, compañero vendedor ambulante asesinado por este sistema racista. No estamos todas, faltan las hermanas jornaleras de Huelva, violadas y esclavizadas.

Hace 49 años, cuerpos diaspóricos sometidos a la opresión de la supremacía blanca incendiaron las calles enfrentando a la policía de la moral racista-capitalista de la nación heterosexual que nos condena.  Hoy, en el 2018, también enfrentamos a la policía, enfrentamos a las fronteras asesinas de España, enfrentamos las propias fronteras no visibles presentes en esta ciudad, a las redadas racistas, a las cárceles para migrantes, a la violencia médica-psiquiátrica que sigue patologizando nuestros cuerpos. Hoy, seguimos gritando y resistiendo ante la matanza de nuestros cuerpos.

Nos declaramos cuerpxs en movimientos de resistencia que se niegan a la comercialización de la disidencia de género y sexual. Remarcamos el nacimiento de este día por la lucha de las personas  negras, migrantes, diaspóricas, gitanas aquellas que llevamos siendo históricamente violentadas, oprimidas y silenciadas. Abortamos la blanquitud y el whitewashing de la historia, descartamos el pinkwashing y el homonacionalismo que engloba la fiesta del orgullo blanco. Reivindicamos nuestra presencia en espacios de lucha LGTBI+ donde no tenemos en muchos casos cabida.

Homenajeamos a Marsha P Johnson y a Sylvia Rivera en este día, tampoco olvidamos cómo los pueblos originarios llevan resistiendo siglos. Rememoramos formas ancestrales de existir, de expresarnos y de amar que van más allá de las marcas heterosexuales occidentales,   impuestas por el sistema colonial de género. Por eso, hoy, aquí, hacemos parte de esa larga historia que se resiste a ser contada y nombrada en los términos del deseo de la «mente europea». Nos quieren en silencio, pero estamos aquí, gritando, denunciando, reinventándonos  y resistiendo.

Desistimos y desobedecemos al patrón de ese “ser”  cuerpos normativos, serializados, construidos por el capitalismo a partir de Europa como espejo. Esta Europa  es eugenésica, a cuentagotas quiere exterminarnos, se viste de LGBTI+ friendly y, al mismo tiempo, aplica deportaciones a personas  LGBTI solicitantes de asilo. Las deportaciones y los encarcelamientos a personas migrantes forman parte de la reafirmación política de una españa blanca, racista y homonacionalista.

No queremos gestos caritativos, queremos reparación

No queremos purpurina y bares gay friendly, queremos vivir

No queremos un amigo blanco que nos ofrezca papeles y luego nos deje tiradas, queremos papeles para vivir

No queremos una fiesta llena de purpurina y cuerpos normativos bailando, queremos tener derecho a la identidad, a la sanidad pública, al empleo, a la vivienda.

Queremos vivir sin el miedo a ser detenidas, deportadas.

Acá estamos, migrantes, perversas, amorosas, hermanas festejando que estamos vivas, festejando que estamos juntas y gritando que el orgullo será antirracista o no será.

 

Bloque antirracista, migrante.

28 de junio 2018