"A la hora de recibir premios no me dejan subir al podio por no tener nacionalidad española"

  Paula Teresa Ntutumu Okomo tiene las mejores puntuaciones de España de halterofilia  en su categoría.  Fotografía: Laliga4sport.

Paula Teresa Ntutumu Okomo tiene las mejores puntuaciones de España de halterofilia  en su categoría. Fotografía: Laliga4sport.

Con solo tres años de entrenamiento y 16 de vida, Paula Teresa Ntutumu Okomo tiene las mejores puntuaciones de España de halterofilia  en su categoría, aunque no haya recibido ningún premio nacional por ello. Sus marcas están por encima de las del resto, sin embargo, pese a que le dejan participar, está fuera de competición porque tiene Número de Identidad de Extranjero (NIE), en lugar de Documento Nacional de Identidad (DNI). Nació en Valencia y de pequeña, al igual que sus amigas, soñaba con vestirse de fallera, pero usando telas africanas. Hoy, despierta y con los ojos bien abiertos, levanta kilos y peso, el del racismo y la xenofobia.

 

Por Lucía Mbomío

¿Desde cuándo practicas halterofilia ?  

Empecé a finales de 2015, en el club Halterofilia Aldaia, en Valencia,  porque unas amigas mías se apuntaron y me animaron. Desde el primer día, mi entrenador decía que tenía que mejorar cosas pero que iba a llegar lejos, que tenía cuerpo de levantadora.

¿Qué te atraía de ese deporte?

De la halterofilia me atraía el poder llegar a levantar mucho peso y hacerme fuerte. Pero ahora que llevo más tiempo, me he dado cuenta de que en la halterofilia, lo que menos importancia tiene es el peso que levantas, de hecho, cualquier persona puede practicar este deporte. Lo realmente importante es la técnica, tu concentración y tu capacidad de esfuerzo.

Se dice que hacer pesas siendo muy joven frena el crecimiento, ¿cuánto de cierto hay en esa afirmación?

Todo son habladurías y chismes . Cuando yo empecé a entrenar en el club había dos niños de 8 años que llevaban más de 3 entrenando y los dos cada año crecen más y más. Yo, al igual que ellos, no paro de crecer y tengo 16 años. Lo importante es saber cómo entrenar de manera saludable.  

¿Qué le pareció a tu entorno que decidieras apostar por la halterofilia?

Al principio a nadie de mi entorno le gustaba ni le parecía bien que yo practicara un “deporte de hombres”. Me decían que acabaría con un cuerpo como el de una persona que hace culturismo y que no crecería, pero yo sentía que la halterofilia era lo que me gustaba, notaba que cada día avanzaba y mejoraba, me sentía yo misma y eso me hacía muy feliz . Mi entrenador me apoyó desde el primer día y con el tiempo, hizo que se dieran cuenta que todo lo que pensaban no era verdad.

Hablando de lo de “deporte de hombres”, ¿hay muchas mujeres que lo practiquen en tu club? ¿y fuera de él?

En el Club Halterofilia Aldaia soy la única mujer, pero en España, practican este deporte más mujeres de lo que piensa la gente. No somos más chicas que chicos, pero sí somos bastantes, somos mejores y lo hacemos incluso mejor que los chicos. Como gran referente tenemos a Lidia Valentín.  

¿Sientes que el trato entre hombres y mujeres es diferente en el deporte? ¿En qué lo has notado tú?

En este deporte nunca he llegado a notar algún trato diferente entre hombres y mujeres, pero sí he observado grandes diferencias por el hecho de ser hija de extranjeros, aunque haya nacido y me haya educado en España. He caído en la cuenta, sobre todo porque, aunque he llegado a ser la campeona de España de halterofilia en mi categoría, no se me ha reconocido nada y mis premios los han recibido personas que obtenían peores marcas que yo.

Explícate…

Yo nací en 2002 en el Hospital General de Valencia, pero no soy española porque mi padre y mi madre son de Guinea Ecuatorial y aquí no basta con nacer y crecer en el país, solo se es español si uno de tus progenitores o los dos tienen la nacionalidad. De modo que mi nacionalidad es ecuatoguineana. Eso se traduce en que como no tengo el DNI sino el NIE,  me dejan competir, ir a todas partes pero, aunque gane, a la hora de recibir premios no me dejan subir al podio por no tener nacionalidad española, de modo que se los dan a personas con menor puntuación que yo. Es como si yo no estuviera.Lo único bueno, por decir algo, es que la puntuación y las marcas me las guardan para que, si en un futuro consigo la nacionalidad, reconocerme que he sido campeona de España, pero, por ahora, continúo siendo una extranjera que puede competir pero no recoger premios.

Con premio o sin él, diga lo que diga la ley, llevas poco tiempo practicando halterofilia y ya eres campeona de España. Desde fuera vemos sólo el trofeo pero seguro que detrás hay mucho más…

En muy poco tiempo he llegado a un buen puesto y para poder llegar hasta aquí he tenido que, desde el primer momento, enfrentarme al “qué dirán” y renunciar a una de mis mayores pasiones: la música. Antes, tocaba el piano y el clarinete, pero tuve que abandonarlo para poder centrarme en este gran deporte. He tenido que  madurar y darme cuenta de que para poder conseguir lo quieres tienes que luchar y ganártelo tú sola y de que, aunque la gente te apoye, llegará el momento en el que saldrás a la tarima y solo tú podrás levantar todo ese peso que has estado trabajando.

A pesar del esfuerzo, ¿merece la pena?

Sí, merece la pena a pesar de que el concejal de deportes de mi pueblo (Aldaya) y los responsables de la Conselleria y el Ministerio no hayan hecho nada para que se me reconozca como la campeona de España.

¿Vives con presión ser la mejor de tu categoría?  

Sí, ya que a la hora de competir en campeonatos importantes como el de España me enfrento a personas que llevan muchos más años que yo compitiendo y entrenando y, además, por competir contra personas que entrenan en centros de alto rendimiento donde entrenan de 4 a 6 horas diarias 4 o 5 veces a la semana.  

Yo no estoy en ningún centro de alto rendimiento y al vivir lejos de mi club entreno 2 horas diarias 3 o 4 días a la semana. Si quienes se enorgullecen me ayudasen con becas y otro tipo de apoyo, ganaría más y mejorarían mis marcas.

¿Cómo se siente alguien cuando consigue superar al resto, tras haber estado entrenando duro, si luego no puede celebrarlo como harían lxs demás?

En este último campeonato de España todo fue muy raro ya que en ninguno de los anteriores se me otorgó ningún premio, aunque llegué a quedar tercera de España sub-15 en 2016 y segunda de España sub-15 en 2017. Sin embargo, en 2018 he quedado primera de España Junior en la categoría de +94 y sí me dieron una copa para que no sucediera como siempre: que viera cómo le daban mi copa a otra persona. Como en todos los campeonatos anteriores yo sabía que me había superado y que era de las mejores y no le daba importancia a que no se me otorgase el premio, pero en el momento en que me dieron la copa después de tres años luchando por ella, me llenó mucho porque me di cuenta de que el resto de la gente también entendía que merecía algo a cambio de todo mi esfuerzo.  Aunque yo misma sé que si lo hicieron fue o porque les sobran copas o por quedar bien delante de la televisión (lo retransmitió laliga4sports.es) pero, por lo menos, ahora tengo en mi cuarto una copa a la que mirar cada vez que llego a casa cansada para motivarme a seguir.

 ¿A la gente le sorprende que la mejor de España junior sea una chica negra?  

A la gente le sorprende que, aunque haya nacido en España, por tener padres ecuatoguineanos no se me considere española. También les sorprende que no quieran reconocerme, oficialmente, como la campeona junior de España. Muchas personas piensan que hemos avanzado mucho y que el racismo es algo del pasado, por eso les sorprende tanto escuchar esta clase de historias.

  Fotografía: Laliga4sports.

Fotografía: Laliga4sports.

 

Ahora que una Francia muy africana ha ganado el Mundial, se ha abierto el debate acerca de las identidades múltiples: ¿alguien se puede sentir tan española como guineoecuatoriana?  ¿Y cuál es tu caso?

Yo no sé cuál sería la palabra pero digamos que me siento “Guineano Española”. Nací en España y llevo viviendo aquí 15 de mis 16 años, pero no sería “yo” sin mi parte valenciana y sin mi parte fang (etnia repartida entre varios países de África Central).  Mi madre se ha encargado de educarme con el sistema español pero con las costumbres de  Guinea Ecuatorial. Además, viví en Malabo, la capital, durante un año, eso hizo que me enamorase más de mi Guinea. Cuando era pequeña, uno de mis sueños era poder vestirme de fallera, como mis amigas, pero que mi vestido estuviera confeccionado con telas africanas.  

Hablando de Guinea Ecuatorial, ¿has pensado alguna vez ir y contribuir en la formación de los deportistas de ahí?

Me encantaría poder montar en Guinea varios clubs, tanto de halterofilia como del resto de deportes y también, galerías de arte y conservatorios de música y de danza para poder hacer que el país crezca más y que convierta a lxs jóvenes en grandes deportistas, artistas, músicos/as, poetas , cocineros o bailarines. De este modo el país iría a mejor y la juventud tendría un buen futuro.

Özil (nieto de turcxs) ha decidido dejar de jugar con la selección de fútbol alemana a raíz de unos insultos xenófobos que recibió por hacerse una foto con el presidente de Turquía , ¿que opinión te merece ? Más allá de la legislación, ¿el racismo y la xenofobia caben en el deporte ?

Yo, en su situación, no sé qué habría hecho , quizás me quedaría y demostraría que los insultos no me hacen daño y no me afectan, pero tampoco debe ser agradable tener que estar soportándolos, de modo que tanto si se hubiese quedado como si prefirió irse, me parecen buenas decisiones.

Sin duda, en el deporte hay muchos casos de racismo y xenofobia, de hecho, cuando la gente me dice “ ya no hay racismo en el mundo”, les saco los miles de ejemplos que hay en el deporte.

En mi caso, se podría decir que yo estoy ganando, porque estoy luchando contra ellos y entrenándome y esforzándome cada vez más y más para demostrar que, hagan lo que hagan, yo seguiré luchando hasta que me den lo que es mío y me reconozcan todo el esfuerzo. Y si eso no llega a pasar, seguiré feliz, igualmente, ya que sabré que alguien por lo menos intento luchar por nosotrxs, lxs deportistas afrodescendientes. Y si yo no lo logro, alguien seguirá mi camino y mi lucha contra el racismo.

Dices que, a pesar de los tragos amargos en las competiciones nacionales, en tu tierra, Valencia, siempre te han hecho sentir de ahí, ¿pero te hablan en valenciano o no ?

No me hablan en valenciano , pero entre ellxs tampoco. Pero sí que me ha pasado veces que he contestado o he empezado a hablar en valenciano y me han llegado a mirar sorprendidxs.  Con todo, debo decir que a nivel autonómico, a diferencia del nacional, no solo me permiten competir sino que también me premian.

¿Suelen preguntarte de dónde eres aunque estés representando a la Comunidad Valenciana ?

Siempre, hasta el punto en que llegó a pensar que tengo tatuado en la frente “soy extranjera”. La realidad es que mi color de piel lo dice todo, por él ya afirman que soy africana .

¿Cuáles son las preguntas que más detestas que se hagan a las mujeres deportistas?

¿Y a las que hacen halterofilia?

¿Te sientes cómoda haciendo un deporte de chicos? o ¿pero no te vas a quedar con cuerpo de hombre?  

Y afirmaciones como: “para ser mujer lo haces hasta mejor que los hombres” o “tienes mucha fuerza para ser mujer”.

¿Cuál te encantaría responder?

Me gustaría poder responder qué siento cuando salgo a la tarima. Porque en el momento que salgo, por la cabeza se me cruzan muchas cosas: “tu puedes”, “no te pesa nada”, “la técnica, Paula, la técnica”, “sales, lo levantas y ya está” pero, al mismo tiempo, no dejo de pensar en que a lo mejor no he entrenado suficiente. En el momento que dicen mi nombre y salgo siento que el miedo y los nervios me invaden, sin embargo, esas dos palmaditas que me da mi entrenador siempre en la espalda hacen que el miedo se transforme en adrenalina y salgo con ganas de comerme el mundo. Mientras me coloco, escucho cómo todo el mundo me anima, pero siempre me centro en dos voces: en la de mi entrenador y en la de mi madre. Pego el tirón y, de repente, abro los ojos y ya tengo la barra sobre la cabeza, entonces solo pienso en que lo he conseguido.

Te hemos visto en fotos con la campeona del mundo Lydia Valentín, ¿qué destacas de ella en lo personal? ¿y qué te gustaría aprender de ella en lo deportivo?  

Estuve con Lydia durante unos minutos cuando vino, en 2016, a un campeonato de España. Hablé poco con ella, pero me di cuenta de que es una persona llena de ganas de vivir y con una pasión grandísima por la halterofilia .  

De ella me gustaría aprender todo, me encantaría poder seguir su camino para llegar a las Olimpiadas y, poco a poco, superarla hasta llegar a ser mejor que ella.  

¿Cuáles son tus metas en este deporte? ¿Y en la vida?

En la halterofilia me gustaría poder superarme cada día más y más, arrasar en todos los campeonatos y llegar muy lejos, a los Juegos Olímpicos.

Y en la vida me encantaría poder acabar una carrera de trabajo social y psicología.  

¿Qué te gusta hacer cuando no estás haciendo halterofilia?  

Hace poco descubrí que me apasiona el mundo del voluntariado y el de las comunicaciones. He estado haciendo un cursillo en la radio de a Albal Radio Sol Albal y ahora, junto a unos amigos, tenemos un programa titulado “Los Soles De La Radio” en el que hablamos de temas juveniles como la música, noticias, famosos y/o actividades de interés para adolescentes.

¡Te deseamos muchísima suerte! Para nosotrxs, por supuesto, ERES LA CAMPEONA.

Muchísimas gracias.  

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