10 cosas sobre el Black-Pride

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Por:  yos erchxs piña narváez


1. Pride is Black. El 28 de junio de 1969, en EEUU, se llevaron a cabo unas revueltas lideradas por personas negras  trans y migrantes que protestaban por derechos de las personas no heterosexuales, es decir, por los derechos de personas transgénero, travestis, lesbianas, gays, bisexuales (TLGB+), quienes eran atacadxs, perseguidxs por ser disidentes a la heterosexualidad como norma, como ley. Este hecho fue importante en occidente para dar un paso a la búsqueda de derechos de las personas no heterosexuales. Esta revuelta fue liderada por personas negras, afrodescendientes, migrantes: Marsha P Johnson y Sylvia Rivera.  


2. El whitewashing de la historia busca borrar nuestra memoria. El blanqueamiento  de las revueltas de Stonewall, whitewashing, consiste en desconocer la participación activa de cuerpos negros, no heterosexuales en la historia de los Derechos Civiles de los colectivos de trans, travestis, lesbianas, gays y bisexuales (TLGB+) . Esto es una estrategia de la supremacía  para construir relatos únicos, hegemónicos que desconocen la existencia de los cuerpos negros, africanos y afrodescendientes y cuerpos no blancos en la construcción de la historia.

3.- Pride is S.T.A.R.S. Marsha P Johnson y Sylvia Rivera formaron parte de un colectivo combativo que se llamaba  S.T.A.R.S. Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), estaba conformado por personas negras, migrantes que vivían en la calle y que ejercían el trabajo sexual y luchaban por tener una vida digna como disidentes sexuales.


4.- Black is not Pink. Con el pasar del tiempo, la lucha por vida de las personas no heterosexuales (TLGB+) se ha convertido en una estrategia del capitalismo para obtener ganancias y dividendos. El llamado Pinkwashing o Pink dólar intenta convertir lo que es una resistencia en un branding y negocio: discotecas de ambiente, cafés gay, Doritos Rainbow, Barrios TLGB+ “friendly”. Esta  es la nueva cara del capitalismo rosa o gaypitalism. La gaytrificación, gentrificación de las ciudades para el comercio a partir de las identidades TLGB+, que implica el desplazamiento de personas migrantes, negras para la construcción de espacio de disfrute del capitalismo rosa.


5.- Gayness and whiteness the same shit. Las disidencias sexuales (TLGB+) han sido reducidas a la imagen de un hombre musculoso, blanco, sonriente como sinónimo de todas las identidades no heterosexuales. Esta imagen hegemónica del prototipo de belleza “masculina”, de “cuerpo de gimnasio” es similar a la del canon de sujeto blanco heterosexual universalmente construído desde Hollywood. Es una identidad normativa, potable, asimilada a los estándares de belleza y que imita formas de vida del capitalismo. Este sujeto es la cara visible del homonacionalismo: cocktail mortífero entre nacionalismo y supremacía blanca. Es  un conjunto de ideas que promueve derechos de la comunidad TLGB+ blanca, que viven con la condición de ciudadanos. Esta ideología excluye las posibilidades de derecho de personas disidentes sexuales migrantes y justifica acciones racistas y xenófobas.


6.- White Gay is the new straight. “Gay” es el prototipo universal que opaca las otras disidencias sexuales. Esta subjetividad estética adopta formas de vida normativas aceptadas por la cultura heterosexual. Los disturbios de Stonewall comenzaron por la violencia policial hacia los cuerpos no blancos,  no normativos personas transgénero, travestis, lesbianas, gays, bisexuales. Hoy en día, las personas blancas, gays prototipo hegemónico comercial disfrutan de “de derechos” y de posibilidades de vida, en cambio, las personas no blancas y no heterosexuales seguimos enfrentando violencias racistas y la violencia policial.


7.  Straigth is white. La heterosexualidad es parte del proyecto blanco civilizatorio. Cuando llegaron los blancos europeos a Abya Ayala, América Latina, condenaron  los actos sexuales entre personas del mismo Sexo. Vasco Núñez de Balboa, héroe blanco-español, describe estos actos sexuales como “abominables”, “no era normal que los indios vistieran como mujeres”. A partir de acá se instala la sodomía como pecado y se empiezan a castigar esas prácticas sexuales con la violación como técnica de tortura. En el s.XVII, durante la trata esclavista, la violación a esclavos era una variedad de castigo colonial ejecutada por blancos  para desactivar revueltas en las plantaciones. Esta técnica psicológica y corporal de tortura se conoce como buck breacking.


8.-Ancestral sexualities. La construcción de nuestros géneros tiene raíces ancestrales y espirituales. Si bien Stonewall dio paso a la resistencia contra la heterosexualidad obligatoria,  esta lucha comenzó mucho antes. Con el proceso de colonización se impuso un sistema binarista de sexo-género basado en la genitalidad y forma de los cuerpos. Imponiendo una subordinación de los géneros a  los genitales/sexo que posee un cuerpo. este binarismo forma parte del proceso civilizatorio que intentó desconocer distintas expresiones de nuestra sexualidad, de nuestras formas de vestir, decorar nuestros cuerpos, de relacionarnos, de amar. Oyéronké Oyewùmi, profesora nigeriana, en su libro The invention of woman, critica las interpretaciones blancas occidentales que hicieron sobre la comunidad Yoruba, su forma de organización y nos habla de la impertinente asociación colonial entre anatomía y género como parte de la oposición binaria y jerárquica. Las comunidades Moche, las representaciones Mayas, Incas, tenían cuerpos que no pueden ser encerrados en las categorías de géneros construidos por Occidente. Inclusive, las autoridades espirituales, como es el caso de los Weye, del pueblo Mapuche. Las comunidades indígenas Cherokee , Iroquois  también tenían otras morfologías divinas para representar las feminidades (en plural), las masculinidades (en plural) y las convivencias de un dualismo complementario, o espíritus que conviven en un mismo cuerpo.

9.- Rainbow is black. El arcoíris también es negro. A partir del 2017 se incorporan dos franjas cromática en la icónica bandera del arcoíris que simboliza “las diversidades sexuales y genéricas”. El color negro y el marrón simbolizan los cuerpos no blancos disidentes sexuales.

10.- Black Trans lives also matter. Las vidas de las personas negras, no blancas, trans también importan. Esto no es una consigna. Pensar en estas palabras implica pensar en los cuerpos no normativos y racializados que reciben múltiples opresiones en su día a día. Decir que las vidas trans, negras y migrantes importan es recordar a  Marsha P Johnson y a Sylvia Rivera; es recordar que la escuela nos quiere heterosexuales, que la familia nos quiere heterosexuales, que las calles están pensadas para heterosexuales blancos, que en los trabajos nos quieren si somos heterosexuales y con “estatus de legalidad” y que, constantemente, nuestros cuerpos son sancionados ante cualquier gesto que no sea complaciente con la heteronorma. La heterosexualidad opera conjuntamente con la blanquitud: La sociedad permite las condiciones de vida para las personas blancas, más aún si son heterosexuales. Esta sociedad es una sociedad negrofóbica y transfóbica, así funciona la política de exterminio de nuestros cuerpos, así ha operado colonialmente. La maquinaria de la supremacía blanca siempre condiciona la existencia de los cuerpos, subjetividades trans, negras. Decir black Trans lives also matter implica una acción política en contra del olvido y abrazo para las que re-existimos.

 

 

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Sylvia Rivera   S.T.A.R.S. Street Transvestite Action Revolutionaries